viernes, 10 de diciembre de 2010

Un documento sorprendente y desconocido



Víctor Farías



He tenido una gran impresión al encontrar un documento absolutamente desconocido y que describe sin ambages la real actitud de Patricio Aylwin y la Democracia Cristiana ante la Junta de Gobierno, luego de la intervención militar. Se trata del Acta Nr.19 de la Honorable Junta de Gobierno, en la que se documenta la reunión celebrada el 10 de octubre de 1973. En el ítem 6 se define el objetivo: “Se recibe a la dirección del Partido DC, cuyo presidente, señor Aylwin, expone los siguientes aspectos...”. Con ello queda en claro que la iniciativa para la audiencia partió de la Democracia Cristiana.



Ante todo, Aylwin comienza por hacer ver “la participación que tienen los partidos políticos democráticos en la lucha anti-marxista, especialmente el Demócrata Cristiano. Reconocimiento a la actitud de la Junta, pero desacuerdo con algunas medidas, tales como supresión de la autonomía universitaria, disolución de municipalidades, gran cantidad de presos políticos”. Aylwin no puso en cuestión ni la disolución del Parlamento ni la suspensión de la participación de los partidos en la vida pública, pero sí lamenta la intervención en las universidades. La DC controlaba las rectorías de las cuatro más importantes de la época: de Chile, Católica de Chile, Católica de Valparaíso y Austral de Valdivia.


Un momento culminante de la intervención de Patricio Aylwin es el que proclama “la disposición de los democratacristianos a cooperar individualmente a la tarea de la Junta”. Manifiesta además su aprobación de la prohibición de los partidos marxistas y su “interés por que los partidos políticos puedan volver, cuando se normalice la situación, a la faz de la Nación, sin perder terreno ante los partidos marxistas que, lamentablemente, pueden incrementar sus fuerzas en la clandestinidad”. Pero, al mismo tiempo, Aylwin es claro respecto al asunto principal, el que define la legitimidad del poder: “Interpretación del «pronunciamiento militar» del 11 de septiembre como de legítima defensa, ante la actitud de las fuerzas de Gobierno armadas ilegalmente”. La DC y Aylwin proclaman así la absoluta legitimidad (“autodefensa”) del proceso conducido por las FF.AA., reconociendo la inminencia del autogolpe preparado por los marxistas. Por eso expresa “su interés en que la Junta de Gobierno tenga éxito, ya que es la única forma de que el país reciba los beneficios que se merece”.
Patricio Aylwin anuncia que el PDC ha iniciado un proceso de depuración de sus estructuras y que renuncia a la posibilidad de aumentar sus filas. Comunica a la Junta “la reorganización a que ha sido sometido el partido, y el cierre de inscripciones”. El propósito colaboracionista es tan extremo, que ruega se le informe en caso de que algún militante se atreva a infringir las disposiciones del gobierno militar. “El presidente de la DC finaliza rogando que cualquier cargo fundado que exista en contra de algún personero de ese partido sea puesto en conocimiento de la directiva a fin de aclararlo convenientemente, ya que están conscientes de que existen intereses creados para hacerlos aparecer en actitudes contrarias a la Junta de Gobierno”.
La respuesta de los interlocutores fue terminante. “El Pdte. y cada uno de los miembros de la Junta de Gobierno hacen los alcances del caso a las materias expuestas y señalan la responsabilidad que también tiene la DC en la caótica situación que vive el país y dejan claramente establecidos los verdaderos postulados que los guían, indicándose además que la situación en estos momentos está controlada, pero no absolutamente dominada”.
Con ello, la Junta aludía al problema fundamental de la DC chilena: su carencia de identidad, el caos ideológico que el populismo cristiano había promovido intensamente, su «comunitarismo» cripto-marxista y la movilización confrontacional de las masas campesinas y urbanas, entre los estudiantes y parte del clero, creando objetivamente una situación que sólo el marxismo podía aprovechar. En octubre de 1973, al camaleón democristiano sólo le quedaba otro cambio de color y piel: el colaboracionismo. Años más tarde, cuando el país ya estaba reconstruido, asumió de lleno la administración y los provechos que le otorgaba el poder. Entonces volvió a reinventar su historia. Con ello iniciaba su fase final: la de perderse en los espejismos del laberinto de las componendas y la corrupción. Sin política y sin espíritu.

Fuente

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"Democracia Cristiana, de la apostasía a la putrefacción


Chile :

COMENTARIO DE ARTURO MUÑOZ.

Democracia Cristiana, de la apostasía a la putrefacción".


Querido amigo: Poco se puede agregar al artículo que publicas en el GV, "Democracia Cristiana, de la apostasía a la putrefacción". Quizá, solamente algunas consideraciones personales -no respecto al artículo en sí- sobre el trasfondo del mismo.

El artículo me parece serio, muy pensado, profundo y cuestionador. Tal vez, una anécdota familiar venga al caso. En la década del '30, allá en el puerto de Iquique, mi abuelo (Alejandro Muñoz del Fraile), español dedicado al comercio, tenía un amplio local cercano al puerto en el que vendía, principalmente, colchones, marquesas y todo tipo de adminículos de dormitorio de aquellos años.

Junto al local, mi abuelo poseía un enorme galpón que usaba como bodega.


Contaba mi fallecido abuelo que una mañana se personaron en su local tres jóvenes abogados solicitándole el arriendo temporal del galpón.

Uno de esos profesionales era Eduardo Frei Montalva.

Querían usar la bodega como centro de reuniones del recién formado partido político llamado Falange Nacional. Mi abuelo aceptó bajo una sola condición: quería escuchar los planteamientos de esa Falange en la primera de las reuniones, y luego decidiría si seguía o no arrendándoles el galpón.


Según relataba mi abuelo, esa primera reunión fue para él la ÚNICA VEZ que escuchó en Chile argumentos llenos de mística, de buena fe, de principios y valores dignos del mejor de los libros, de respeto por las otras tiendas partidistas pero, a la vez, fuertes y sólidos cuestionamientos al modelo existente...o a un mundo ya dividido en dos grandes bloques (y eso que la Segunda Guerra no se había producido aún).

Para mi abuelo, luego de esa larga reunión (siete horas de duración), no cabía duda alguna: la Falange y, especialmente, Frei, algún día gobernarían Chile.


Allí se enteró de que existía la posibilidad de estructurar una vía distinta a las conocidas hasta ese momento. "Hubo momentos -decía mi abuelo- en los que creí que el espíritu de Cristo se hallaba en el lugar".


Querido Raúl, te aclaro que mi abuelo nunca fue DC, pero manifestó una admiración sana y racional por Frei Montalva cuando este fue Presidente de Chile, pero esa primera reunión de la falange en aquel galpón iquiqueño fue para él algo así como "el sermón de la montaña"...pero en política.


Lo que trato de decirte es que el PDC perdió completamente la brújula, los valores y principios que le dieron origen, trocándolos por la adoración al becerro de oro y a los privilegios que otorga el poder. El desapego a las normas altruistas que le dieron vida, son hoy "apegos" al enriquecimiento fácil, a lo contubernioso y al maquiavelismo político. Actualmente, el PDC es un apóstata de su propia creación partidista.


Hace algunos años (1981-1985), siendo yo dirigente sindical y trabajando junto a la Fundación Hans Seidel de Alemania, constaté que el PDC chileno se asemejaba perfectamente a los planteamientos de la DC alemana (CDU) dirigida por Franz Josef Strauss, la cual, como bien sabemos, bajo el mandato de Strauss se situó bastante a la derecha como para asegurar que no se trataba de un partido de centro...ni de una tienda que representara los valores cristianos propiamente tales. Strauss llegó a constituirse en uno de los escasos políticos germanos que apoyaron abiertamente la dictadura de Pinochet, y que tildó de 'ratas y moscardones' a los social demócratas.


Hoy, en Chile, el PDC se ha convertido en un centro de empleos, los que son servidos por personas incondicionales al establishment interno de ese partido. El amor a la patria, el esfuerzo permanente por mejorar la situación de los chilenos, la búsqueda del bien común y todos los valores que alguna vez esa tienda propugnó, hoy son simples letras de una vieja poesía en la que sus líderes no creen (no conocen).

Reproducción permitida si se menciona el autor

Chile: La traición a la Democracia Cristiana.

Si este partido ha degenerado en una banda que sólo busca conservar el poder, es porque la mayoría de sus jerarcas silenciaron la voz de su conciencia....

Democracia Cristiana, de la apostasía a la putrefacción.

Raúl Gutiérrez V., editor de GRANVALPARAISO.CL


AL PRESIDENTE FRANCÉS Nicolás Sarkozy le falta mucho para llegar a viejo, de modo que es probable que sus aventuras y escarceos seximentales terminen por superar con holgura los que se han conocido de otro popular mandatario católico de las últimas décadas, el estadounidense John Kennedy, quien, claro, tenía apenas 42 años cuando fue asesinado en un incidente del que nunca se sabrá toda la verdad. Pese a la debilidad de su carne, Sarkozy no ha silenciado su condición de católico ni ha esquivado el intento por traducir su fe de alguna manera en la vida pública, aun cuando ello moleste a los beatos del laicismo que hacen nata en Francia y que siguen adorando ídolos fraguados en tiempos de la Revolución Francesa y la época napoleónica.

Sarkozy ha desafiado las exigencias de lo políticamente correcto al cuestionar la separación radical entre religión y Estado y al destacar el aporte que la fe puede hacer para la construcción de una sociedad mejor.

PROGRESISMO Y SOFOCAMIENTO DE LA VIVENCIA RELIGIOSA La situación presenta similitudes con Chile, en donde el progresismo agnóstico solapadamente hostil a la vivencia religiosa se las ha arreglado para conseguir que los cristianos que ...... han apoyado con lealtad a los sucesivos gobiernos concertacionistas conviertan su fe en un fenómeno puramente individual, constreñido en forma casi vergonzante a los límites del hogar y al templo que concurren. Los supuestos progresistas han terminado instalando la percepción de que ellos son superiores desde el punto de vista intelectual e incluso humano y que quienes todavía mantienen creencias religiosas y concurren de vez en cuando al templo son unos pobres diablos con traumas de la niñez o debilidades psicológicas que deben ser acogidas con simpatía o amplitud de criterio, aunque a sus espaldas después digan algún chiste de mal gusto o en el mejor de los casos esbocen una sonrisita condescendiente.

"En este gobierno ateo ya ninguna obra pública, importante o modesta, recibe la bendición de un sacerdote", confidenciaba medio en broma, medio en serio un alcalde demócratacristiano de alta exposición mediática en la Región Metropolitana. Lo decía en tono de queja, aunque, por otro lado, él tenía buena parte de la culpa, ya que en las numerosas ceremonias en las que representa a la comunidad local podría muy bien instruir a sus asesores para que se encargaran de que no faltase la bendición de un clérigo o pastor. Al fin y al cabo y aunque los progresistas agnósticos, indiferentes o ateos, sean mayoría en las cúpulas de la Concertación, todavía cuando al menos dos tercios de los chilenos se consideran católicos y cerca del 90% se definen cristianos, de manera que no se pecaría ni de venial.

En las ceremonias de inauguración de obras, muchas veces inconclusas o que funcionan de manera deficiente, donde se suceden discursos ramplones y lateros, plagados de incoherencias y atentados contra el idioma, como son los que habitualmente pronuncia la Presidenta Bachelet, bien se podrían destinar algunos minutos a una oración por la comunidad y a la bendición de las instalaciones que correspondan y de los ciudadanos que habrán de servirse de ellas.

Pero, en verdad os digo que,.......los católicos que hoy en día ocupan posiciones influyentes en el Gobierno o en los partidos concertacionistas han optado por "sumergirse", en homenaje a sus aliados "progresistas", a fin de no molestarlos ni parecer impertinentes. Esta carencia de asertividad (cobardía la llamarían otros), ha ido de la mano de una inconsecuencia o traición infinitamente más grave. Se trata de un alejamiento progresivo de todos estos creyentes respecto de las raíces de su fe, que es lo que explica en medida importante que la Democracia Cristiana, partido que concentra a los católicos que actúan en política en Chile, esté en claras vías de agotamiento. Sufre una sequía espiritual, probablemente insuperable, causa directa de su degeneración en una banda de mafiosos. Preciso es aclarar que no nos estamos refiriendo a la masa de militantes, donde abundan las personas de buen corazón y fe sencilla, sino de que quienes controlan los hilos de poder al interior de esa colectividad y que la están precipitando a la bancarrota espiritual.

Podríamos citar las durísimas expresiones de alguien que fue hasta poco presidente de la Democracia Cristiana, quien calificó a la mesa directiva de la DC de "asociación ilícita" y de estar "coludida con la corrupción". Pero tal vez revista mayor elocuencia el testimonio de Gabriel Valdés Subercaseaux, presidente en innumerables oportunidades del PDC y leyenda viviente del partido, el último de los sobrevivientes de aquella falange de jóvenes católicos que a fines de los 30 y a principios de los 40 dieron vida a una colectividad inspirada de veras en el Evangelio y que querían jugársela a fondo por encargar su fe en la actividad pública. Ha señalado a comienzos de marzo de 2008 el todavía embajador de Chile ante Italia: "La Democracia Cristiana es un partido tipo Cosa Nostra que busca poner militantes en puestos claves. Es un partido que ha terminado agotándose y que ya cumplió su tarea, completó su ciclo ".

CRECIENTE SEQUIA ESPIRITUAL Hacia fines de los 90 tuve una experiencia religiosa muy deprimente al concurrir a la misa de Nochebuena a una pequeña parroquia situada cerca de mi casa en uno de los cerros de Valparaíso. El cura intentaba, cantando con voz de gallina clueca, suplir la inexistencia de un coro decente, en una ceremonia donde se detectaba improvisación, falta de creerse el cuento, ausencia de recogimiento; como cabía esperar, la prédica resultó insustancial y aburrida. ¡Qué manera de desaprovechar el cura esa tribuna en una noche tan especial! Divisé entre los asistentes a un político católico de la zona y junto con valorar su asistencia, perdido entre medio de la feligresía, me pregunté de qué manera podía alimentarse su reflexión y actividad si el insumo de formación que recibía al asistir a una liturgia de estas características era tan pobre.

Diez años después me enteré que la presidenta de la Democracia Cristiana había sufrido una crisis de salud que había provocado alarma entre sus cercanos cuando se dirigía a una fiesta familiar la noche del 24 de diciembre. Era obvio que la dirigente política no incluía en su agenda la concurrencia a la misa de Nochebuena, pese a que ésta es para los cristianos una de las principales fiestas del año litúrgico. El hecho de que la sociedad.... se haya ensañado en envilecer el significado de esta fecha debiera incitar a los creyentes a infundirle un carácter religioso.

Aunque se trataba obviamente de dos hechos puntuales, me atrevo a aventurar que ilustran cómo una gran mayoría de jerarcas de la DC han pasado por comodidad u omisión culpable desde una situación de abastecimiento espiritual insuficiente y de mala calidad, a un estado de absoluta sequedad interior.

De ninguna manera pretendo insinuar que los dirigentes y militantes de la Democracia Cristiana debieran ser asiduos feligreses a las liturgias católicas, aunque tampoco podía considerarse impropio que así fuere. El punto central es que por la experiencia que acumulo merced a la estrecha interacción con muchos de ellos, puedo afirmar que la inmensa mayoría no sólo se ha alejado de una interacción aunque sea crítica respecto de la Iglesia Católica y las iglesias cristianas en general, sino que ha descuidado su vida interior y espiritual, cuando no incluso la puramente intelectual. Ya no participan en ninguna instancia en la que pongan en tensión sus percepciones acerca de la fe.

Sólo por conveniencia electoral asisten a eventos religiosos, sean ellos católicos, luteranos, anglicanos, pentecostales. Han dejado de lado toda actividad asociada a una visión trascendente de la vida y también han dejado de pensar en cristiano; hasta las neuronas se las han congelado. Ya no discuten ni con ellos mismos ni con otros acerca de cómo vivir la fe cristiana a comienzos del siglo 21 y entonces su supuesto testimonio cristiano queda reducido a la reiteración de algunas creencias o dogmas que suenan cada vez a consignas, es decir carentes de sustento, que cada vez se repiten con menor convicción, lo que la gente capta y termina suscitando lástima por quienes las formulan.

En forma tímida, la revista "Política y espíritu" coincide en tono menor con nuestro diagnóstico a la hora de hacer un diagnóstico de la realidad que afornta la DC: "Probablemente todos seamos un poco responsables de que se haya llegado a este estado de cosas. Un abandono de la militancia activa, de la reflexión comunitaria, de la elaboración de ideas, son sin dudas causa de que no logremos entender siquiera lo que quieren unos y otros. Hemos caído en la lógica de la competencia por sobre la cooperación, del exitismo por sobre la responsabilidad política, y sin darnos cuenta el individualismo y el pragmatismo del mercado se ha colado en la política, en nuestra política... si no atacamos las causas que dieron origen a esta crisis, seguirán otras y otras, hasta que la ciudadanía sienta que ya no somos respuesta a sus inquietudes y esperanzas, y se harte de nosotros".

Un creyente puede sufrir intensas crisis de fe, Un cristiano puede entrar en un conflicto sordo o abierto con la jerarquía de su iglesia, puede romper con ella incluso. Puede abrirse a otras experiencias religiosas o acometer búsquedas más corajudas o creativas, pero se mantendrá siempre atento a los susurros de la fe en su interior. Tal vez deje de ir al templo, o vaya sólo en ocasiones muy especiales, pero no cesará de orar, ni de buscar a Dios en su interior, aunque sólo sea para imprecarle como lo hace a menudo el salmista en el Antiguo Testamento. Aun si declara ateo, el suyo será un ateísmo conflictuado, como el de Bergman o Buñuel, y no el indiferentismo light de que hacen gala muchos de los falsos progresistas.

Por el contrario, si ese militante de un partido político, en este caso de la DC, hace tabla rasa de la voz de su conciencia, si silencia los dictados de su espíritu para dejar espacio sólo al consumismo y el pragmatismo delirantes, entonces ese creyente ha degenerado en un apóstata y, muy probablemente, en un corrupto. Ha dejado de creer que hay un solo Dios y más le valdría borrarle el nombre de cristiano a su partido demócrata y adherir sin más trámite a aquellos alegres "progresistas" de la Concertación que quieren hacernos creer que el paraíso se puede construir en esta tierra sobre la base de una tarjeta de crédito de alto cupo, para lo cual no hay problemas de meter las manos y lo que sea, mejor todavía si a uno no lo pillan.

Un elevado porcentaje de militantes influyentes de la DC, y por cierto de otros partidos que disfrutan desde hace casi veinte años de las ventajas del poder, han cometido el pecado imperdonable de olvidarse de su fe, que alimentaba su opción política, para rendirse a los ídolos de los falsos progresistas ....Constituye, sin duda, una cruel paradoja que quienes, movidos en lo fundamental por valores no bursátiles, sino éticos, ....hayan terminado por convertirse en sus administradores más eficientes,

Que quede en claro para los delincuentes intelectuales que pretendan distorsionar este planteamiento. No los llamamos apóstatas porque hayan contribuido a la dictación de una ley de divorcio, apoyen la publicidad del condón y aprueben la entrega de la píldora del día después a adolescentes de 14 años. .... Los llamamos apóstatas porque se han dejado seducir por los dioses del modernismo.... y han permitido que se seque al interior de ellos la inquietud religiosa, la vocación por lo trascendente, tras lo cual no trepidarían en vender a su madre si es preciso, ya que lo único que importa es el poder y el dinero.

CORRUPCION Y FARISEISMO Por eso, ninguno de estos cadáveres espirituales se ha atrevido a plantear públicamente lo que el presidente derechista de Francia se atrevió a postular, primero en la basílica San Juan de Letrán en Roma y luego ante el rey Abdalá de Arabia Saudita; ..."y es que los hombres de fe son un aporte para la construcción de una sociedad más humana, para una sociedad que pretenda un desarrollo más integral: “En la transmisión de los valores y del aprendizaje de la diferencia entre el bien y el mal, el instructor no podrá nunca reemplazar al sacerdote o al pastor, porque siempre le faltará la radicalidad del sacrificio de su vida y el carisma de un compromiso basado en la esperanza. Un hombre de fe es un hombre que espera y el interés de la República es que haya muchos hombres y mujeres que esperen".

La desafección progresiva de las parroquias rurales, el desierto espiritual de las barriadas no ha hecho más felices a los franceses, añadió Sarkozy, propiciando una laicidad no beata, como la que ha prevalecido tanto tiempo en Francia y ahora hace de las suyas entre nosotros, sino una que reconozca la importancia del fenómeno religioso y de las personas de fe y no se limite a una tolerancia que sólo deja de manifiesto el complejo de superioridad de quien la ensaya. Sarkozy se atrevió a decir en Riad, la capital de Arabia Saudita, que la vida del hombre no tiene sólo una dimensión material; a las personas no les basta consumir para ser felices. Una política de civilización es una política que integra la dimensión intelectual, moral y espiritual”.

Personalmente y lo puntualizo de inmediato para que los patanes que se las dan de progresistas no yerren el blanco e intenten afinar la puntería de sus ejercicios intelectuales en mi contra, discrepo sustancialmente de la línea política del señor Sarkozy; y si los muy rufianes quieren mayores precisiones para lo cual basta que revisen mis columnas desde hace más de una década,......

En definitiva, las mentadas expresiones de Sarkozy me interpretan en plenitud y me pregunto si alguno de los monigotes que se han encaramado en altas posiciones de la Democracia Cristiana y de los gobiernos de la Concertación, tendrían los cojones o el útero suficientes para plantearlos en público, atreviéndose a escuchar los chillidos histéricos de las feministas delirantes, de los calzonudos que le hacen coro, de los socialistas ultra renovados que terminaron traicionando sus principios y de individuos que formaron un partido sin ideas o convicciones, movidos simplemente por el pragmatismo.

.... a estas alturas del siglo 21 .... no se puede seguir rindiendo pleitesía al mercado, ni seguir creyendo que el solo avance tecnológico y la globalización nos harán más felices y facilitarán una convivencia más civilizada entre los seres humanos. Nadie está abogando por imponer sus propias convicciones a quienes no las tienen, a quienes no han recibido el regalo de la fe. Nadie está postulando volver a épocas pretéritas, gracias a Dios superadas, de intolerancia y sectarismo, pero hemos caído en el otro extremo, uno en el que los cristianos y creyentes en general andan agachados, como si se avergonzaran de sus convicciones, con lo que han terminado ahogando el flujo espiritual, intelectual que les llegaba desde la Iglesia u otras fuentes para tener una vida interior que evitara que el quehacer frenético de la vida política degenere en un activismo miserable, que no los hace más felices ni ayuda a construir una sociedad más humana.

Se trata, ni más menos, que de tomar en serio las proféticas expresiones de otro gigante de la Democracia Cristiana, el recordado Radomiro Tomic: «O la Democracia Cristiana acepta ser directa y necesariamente la expresión política temporal de los valores definitorios del humanismo cristiano... ¡ o no será nada, porque no merecería serlo, y el oportunismo político la transformaría rápidamente en una feria de intereses personales cuando no bastardos!».

Al traicionar sus raíces, al abandonar la misión que sólo ellos podían llevar a cabo, los apóstatas de la Democracia Cristiana han vaciado de sentido sus propias vidas y han empobrecido ....a la sociedad chilena; y como vivimos en un mundo globalizado, con su cobardía y falta de compromiso han empobrecido a la humanidad entera.

Que las declaraciones de un derechista como Sarkozy sea quien ilumine acerca de esta lamentable situación no deja de ser una paradoja, .......El Espíritu Santo sopla por doquier y quienes lo han traicionado para rendirse al becerro .....del poder harían mejor en escrutar los signos de los tiempos y en valorar el coraje y lucidez que en este aspecto ha tenido el presidente Nicolás Sarkozy.

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sábado, 4 de diciembre de 2010

Los amigos de Barrick en Chile, sus contactos más servicial


7/23/09






Si ponemos ojo a la relación que Barrick ha establecido con el poder político en Chile, la conclusión es clara: todos los caminos llevan a la Democracia Cristiana.

María de la Luz Velasco -o Marilú, como la llaman sus cercanos- fundó la consultora de comunicaciones Extend en 1992. Dos años después se le sumaron en calidad de socios sus hermanas Pilar y Ana María y su hermano Felipe. Hoy los cuatro retoños del ex ministro del Interior Belisario Velasco (y hoy jefe del Comité Político de Frei) son directores de la empresa, pero Marilú sigue llevando las riendas como gerente general. En el directorio participa además Francisco Tepper (esposo de la Pili) y, como presidente, Juan Antonio Guzmán, ex ministro de Educación de Pinochet.

Extend Comunicaciones es la mayor consultora de comunicación corporativa de Chile. Entre sus clientes figuran, además de servicios públicos, empresas de la talla de Agrosuper, Entel, Cruz Verde, D&S, Colbún, Scotiabank, Esval, Master Card, Motorola y Aguas Araucanía, entre otras. A todas ellas presta asesoría en comunicaciones externas, relaciones con la comunidad y marketing. Pero su cliente preferido es, sin duda, Barrick Gold. Se calcula que la minera ha gastado cerca de US$ 5 millones en los servicios de la empresa de Marilú (no por nada su slogan es “el valor de comunicar”).

Extend ha aportado geniales sugerencias a la Barrick, como utilizar la idea de Minería Responsable como su principal slogan y el arrogante lema Pascua Lama, una Realidad, para dar la bienvenida a sus oficinas y página web. Pero su labor más sustantiva ha sido facilitar el posicionamiento de la minera en las comunidades del Huasco, construyendo lo que llaman alianzas funcionales con actores locales (compra de vecinos, según la comunidad) e identificando los focos de cuestionamientos a Pascua Lama.

I LOBBY YOU

Una de las tareas más memorables que asumió Extend se remonta al año 2002, cuando la Pili Velasco y su entonces socio Marcelo Trivelli (ex Intendente de Santiago), oficiaron de lobbystas junto a otros DC para que el entonces presidente de la Comisión de Minería del Senado, Jorge Lavandero, cediera a las presiones de los ejecutivos de Barrick. Fue al fino restaurant La Maison de France donde la dupla de Extend llevó al senador para que escuchara los argumentos de Sergio Jarpa y José Antonio Urrutia (abogado de la transnacional) en relación a las bondades de aprobar el texto del Tratado Minero en el Parlamento, oferta que Lavandero rechazó.

Que nadie se engañe. Pascua Lama nace con el Tratado de Integración y Complementación Minera firmado en Antofagasta el 29 de diciembre de 1997 por los presidentes de Argentina y Chile, Carlos Menem y Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Sin ese acuerdo, Pascua Lama sería sólo el sueño de un magnate minero nostálgico de un futuro sin fronteras. Pero ese futuro hoy es presente. Con el tratado firmado por Frei tenemos un marco jurídico que permite suspender la legislación nacional en materia de restricciones a las inversiones mineras extranjeras.

No fue fácil sacarle la firma al hoy candidato. No porque él se rehusara, sino por los constantes obstáculos que pusieron parlamentarios de todas las bancadas ante la dudosa constitucionalidad del texto. Según el entonces senador Jorge Lavandero, fue la demócrata-cristiana Soledad Alvear, canciller de Ricardo Lagos, la encargada de presionar a los senadores para que aprobaran el proyecto de Tratado Minero en su totalidad. En esa labor la acompañaron el entonces ministro de Economía, Jorge Rodríguez Grossi (también decé), Nicolás Eyzaguirre, como ministro de Hacienda, y Alfonso Dulanto, a la época intendente de la Región de Atacama y luego ministro de Minería (independiente pro DC).

MINEROS, DEMÓCRATAS Y CRISTIANOS

Pero la DC y sus cercanos no sólo han auxiliado a Barrick en el Congreso. La íntima relación entre la tienda falangista y la minera se reproduce dentro de la misma plana ejecutiva de la empresa. A fines de los ’90, el independiente pro DC Sergio Jarpa Gilbert fue vicepresidente de operaciones para Barrick Chile (hoy es vicepresidente corporativo de Codelco). En tanto, quien fuera asesor de prensa de Patricio Aylwin entre 1993 y 1994, Rodrigo Rivas, se desempeña hoy como gerente de Asuntos Corporativos para Barrick Sudamérica.

Los nuevos rostros del mundo DC tampoco se quedan atrás. Si bien es independiente, Sebastián Bowen es hoy jefe del comando de Eduardo Frei. Su relación con Barrick es directa. Mientras fue director social de Un Techo para Chile selló el Compromiso Atacama, iniciativa del área de Responsabilidad Social Empresarial de Barrick que une a América Solidaria, la Teletón, el Grupo Cisneros y Un Techo para Chile en una alianza para fortalecer el posicionamiento de la empresa en la Región de Atacama. Este compromiso pondrá en marcha un proyecto de alto impacto social, que incluye apoyo a un centro de rehabilitación infantil de la Teletón en Copiapó, la instalación de educación digital en español

jueves, 14 de octubre de 2010

Querido Bernardo

Carta de Eduardo Frei Montalva a Bernardo Leighton

Santiago, 22 de Mayo de 1975.Señor Bernardo Leighton GuzmánRoma, Italia

Querido Bernardo:

Recibí tu carta del 22 de abril y aprovecho el viaje de Angelo Bernasola para enviarte una respuesta.

Tú me dices en ella textualmente: "He leído y releído tu carta, meditado con ánimo objetivo y abierto sobre cada una de sus líneas más expresivas". "Otro espíritu no hace grato ni útil un intercambio de correspondencia". "Trataré de seguir el orden de tus argumentaciones y juicios concretos".

En vista de la acuciosidad con que sigues mis pasos y argumentos y la forma de tu planteamiento, me parece que lo mejor es atenerse a la misma pauta. Comienzas comentando mi frase "que me desconcertó la interpretación dada por ti acerca de la declaración relativa a la expulsión de Renán Fuentealba", en que tu textualmente dices que "se expresaba confianza en los actuales ocupantes del poder para ser el centro de la reconciliación de los chilenos", cosa que yo jamás he afirmado.

Comentando esta parte me dices que tengo razón, pues las palabras transcritas son tuyas y no mías. O sea, dejas estampado que me atribuías algo que se te ocurrió a ti, pero que yo no había escrito, lo que no deja de ser grave. Pero en vez de reconocer ese hecho tratas de justificarlo sobre la base de analizar una serie de actitudes mías para así explicar el que me hayas inventado una frase que no dije.

Cualesquiera que hubieren sido mis actuaciones anteriores, ello no te da derecho para suponerme ideas, actitudes o afirmaciones que no he formulado ni he pensado, pero revela cuál es el fondo de tu actitud, que en este caso se transparenta. Cómo tú me hablas con franqueza, de igual modo te diré que has adoptado una actitud, de juez o acusador que no acepto; pero al amigo de tantos años le voy a contestar.

El origen de donde derivan todas nuestras diferencias reside en una visión fundamentalmente diferente de lo que pasó en Chile en los años de la Unidad Popular. Si yo parto de la base de que el gobierno de la UP no violentó las leyes ni la Constitución, que a ojos vista no estaba preparando un golpe dictatorial marxista-leninista, que no se manifestó reiteradamente un gran desprecio por la democracia "formal" y "burguesa", que no se creó en el país un clima de odios insuperables, y no se llegó a la destrucción de la economía que acarrea inevitablemente el trastorno político, no hay nada que decir. Si por el contrario ocurrió todo eso y mucho más, como lo pienso, no hay manera de entenderse.

No me interesa entrar a discutir aquí las intenciones del Presidente de la República, porque lo hechos históricos y políticos se juzgan por lo que realmente ocurrió y no por la interpretación de cuál sería el estado de ánimo de personas que se estiman o se quieren.

A la luz de una y otra interpretación, todo lo que sigue es distinto y me referiré al capítulo de cargos que con tono admonitorio me formulas.

Fui a la ceremonia de la Gratitud Nacional a que invitaba el cardenal para pedir a Dios por la paz de los chilenos. Invitados los tres ex Presidentes de la República, me pareció mi deber concurrir, deber para mi doloroso, pero deber.

Olvidas tú que en esa ocasión fui interrogado por la TV y por la prensa. Mi respuesta fue: "He venido a rogar a Dios para que vuelva la paz a Chile". No hay ahí ni una sola palabra de adhesión ni de excusa a nada. Además hecho que olvidas cuando al término de la ceremonia los otros dos ex mandatarios, el decano del Cuerpo Diplomático y todos los personajes asistentes fueron a saludar a la Junta, fui el único que permaneció sin moverse, lo que fue considerado por ésta como un extremo agravio y ante el hecho de que así se me representara, contesté "que yo era presidente del Congreso Nacional que ellos habían cerrado y que en tales circunstancias no podía adherir al saludo que los otros ex presidentes, autoridades y representantes extranjeros estaban haciendo". Fue notorio a la concurrencia entera de las Fuerzas Armadas que don Gabriel González y don Jorge Alessandri, que habían avanzado a saludarlos, se devolvieron a buscarme y me negué a acompañarlos.

No digo esto por excusarme ni para dar explicaciones, sino porque quiero que los hechos también queden claros, ya que hay quienes viven llevando una bitácora de mis actitudes. No acepté la clausura del Parlamento. Hay una declaración de mi parte al respecto. Es posible -y lo he pensado muchas veces- que debieran haber hecho una protesta formal, pero en las circunstancias que vivía Chile en ese momento y que nadie podía suponer, como tu mismo lo reconoces, lo que ocurriría después, me pareció que más que testimonios personales, en que trata de salvarse uno y quedar bien, contribuiría así a la posibilidad de que se reestableciera la paz y se abrieran caminos de construcción democrática. Como me gusta reconocer los hechos, hoy tengo graves dudas respecto a que podría haber sido más categórico en mis expresiones.

En cuanto a mi entrevista al ABC, me extraña que la cites. Hice una protesta pública por los diarios diciendo que el periodista español había abusado de mi confianza, que no le había dado una entrevista, que había tomado parte de mis palabras y entre otras cosas señalé mi protesta porque se ponía en mi boca una referencia al Presidente Allende que jamás hice. Por lo demás, tú estás acostumbrado a entrevistas que distorsionan palabras o te aprovechan. Testimonio de ello es tu entrevista a L'Expresso, en la cual mañosamente sin que tú lo hubieras dicho, del contexto de ella se desprendían juicios sobre mi persona, que me has afirmado no formulaste, o se hacían afirmaciones muy mentirosas, como el atribuirme encuentros con Pinochet en el mismo momento en que yo estaba en los Estados Unidos.

A no otra cosa responde también mi prólogo al libro de Genaro Arriagada. No hay una sola palabra de aprobación al golpe y mucho menos de una dictadura militar. Los elementos marxistas han escrito decenas de libros que contienen las mayores falsedades, incluso las más increíbles fantasías. No te he visto protestar en contra de ellos. Desde el libro del señor Joan Garcés afirmando en conversación con Allende pocos días antes del golpe éste le dijo que jamás se entendería con la Democracia Cristiana, hasta toda clase de truculencias.

Yo creo que será difícil que el país se recupere si no se establece la verdad de lo que pasó. Y vuelvo aquí a mi convicción fundamental: nosotros entregamos un país en que durante seis años hubo real y verdadera democracia y nadie mejor que tú lo sabe. Tú sabes muy bien lo amargos que fueron los 60 días entre el 4 de septiembre y el 4 de noviembre de 1970; las enormes presiones de que fui objeto y sin embargo, es un hecho histórico que, cualesquiera que sean mis defectos –que tu con acuciosidad apuntas y te esmeras tanto en destacar- resistí esas presiones y cumplí con mi deber, entregando un país pleno de desarrollo económico, en las mejores condiciones que ningún otro gobierno lo ha entregado.

Continuas tú en tu lista de cargos. Citas una frase mía en cuanto no he tenido relación alguna con la preparación o el hecho del golpe militar. No tuve contactos, ni conversaciones, ni conocimiento de su gestación.

Tu me dices que no soy exacto. Quiero tomar en la mejor forma posible lo que en su texto es un agravio inaceptable. Recuerdas que una vez que nos reunimos en un departamento de Américo Vespucio (realmente no me acuerdo), yo dije saber que en esa ocasión no había duda de que el golpe se produciría. Me dices que me equivoqué de fecha pero que eso no destruye el hecho, aunque las fechas no coincidan. Me parece fantástica tu afirmación. No había parlamentario ni persona en Chile que durante los últimos meses hablara de que el golpe se iba a producir y que estaba a la vista. No sólo lo dije una vez sino diez veces que veía que en las condiciones en que estaba operando el país el golpe sería inevitable.

No había embajador, incluso de los países socialistas, que no expresara sus temores ciertos de que se iba al colapso. Rumores de todo orden corrían el día entero. No conozco un solo senador que alguna vez no dijera que había oído referencias a ello. Invocar esto para dar a entender que yo estaba vinculado con esta situación, me parece que excede a todo lo ponderable. Retienes también en tu memoria me dices que en la comisión política yo informé varias veces de mi insistencia ante militares amigos para que aumentaran al control de parte de las FF.AA. respecto de las armas. Agregas que se ha conocido la ntención torcida destinada a extremar la atención pública con que en repetidas ocasiones se aplicó esta ley. Tú me dices que al insistir en esto yo no tenía la intención, pero que prácticamente la servía y que era grave por el alto cargo que ocupaba que no lo advirtiera.

Realmente veo que estamos en posiciones más que diametralmente opuestas para interpretar lo ocurrido en Chile.

Nunca oculté mi exigencia de que se cumpliera con esa ley , pues estimaba que ella podía impedir un trastorno, ya que ningun país puede admitir impunemente que se internen armas en forma ilegal. Esto no se lo dije a militares amigos. Se lo dije ocasionalmente a uno o dos de mis ex edecanes y sólo de manera formal al señor Carlos Prats.

Entre otras cosas le manifesté mi grave preocupación porque él decía que habría una guerra civil con un millón de muertos. Yo le dije que esa guerra civil no sería posible si no hubiera enormes cantidades de armas entregadas al país (cosa que por lo demás fue fehacientemente comprobada después), y que la aplicación severa de la ley despachada por el Congreso daría a la ciudadanía sensación de seguridad y a la vez evitaría la posibilidad de cualquier golpe.

Decir que si el Presidente del Senado exigía el cumplimiento de una ley que pedía al país entero ante el hecho gravísimo y provocativo de la internación de armas hacía el juego a la subversión, me da la impresión ya no de la Torre de Babel, sino de una distancia aún mayor para juzgar lo que ocurrió.

Por lo demás, en este aspecto las declaraciones de Renán Fuentealba como presidente del Partido, directiva de la cual eras Vicepresidente, son numerosas, públicas y muchísimo más severas que las mías. Sin comparación. De eso nada dices. Tampoco de la actitud de muchos personeros DC que actuaron pública y constantemente.

Muchas veces expresé que yo veía inevitable que la democracia se derrumbaría ante tales eventos. Más aún, creí mi deber advertirlo y repetirlo. Para ti eso es un delito. A los seis meses del Gobierno, en la elección municipal, dije un discurso al país a petición expresa de la Directiva, en el cua señalé que se llevaría al país al desastre y a una inflación incontrolada. El señor Vuskovic se rió de mí diciendo que la situación económica era espléndida y que no habría inflación. Según tú piensas, cometí yo una provocación y Vuskovic estuvo muy acertado. Sin embargo, olvidas que tú mismo, de lo cual hoy te lamentas, firmaste los acuerdos del partido en que se señalaron taxativamente las distintas violaciones de la Constitución y la ley.

Tu me recuerdas que un día al salir del Senado según tú te pregunté porqué estabas tan furioso y tú me dijiste que no estabas furioso conmigo sino con mi posición política. Tú me has obligado a escribir esta carta, porque no puedo dejar en pie tus aseveraciones. Yo también recuerdo que un día te dije en el senado: "Bernardo, no te conozco. te veo lleno de odio y de resentimiento. No soy yo solamente el que piensa así entre muchos amigos tuyos. No eres el Bernardo que yo conocía. Tú me contestaste que no era así, que yo estaba equivocado.

Después dices que yo hice declaraciones frente al Gabinete de Allende que fueron un ariete en contra de la estabilidad del Gobierno y precipité la catástrofe. He repasado esas declaraciones y las hice porque estaba convencido de que la fórmula que se estaba aplicando no tenía por objeto que las FF.AA. entraran al Gobierno a dar garantía a todo el país, sino para ser envueltas en una maniobra política destinada a dar los últimos pasos para la consolidación de una forma de gobierno antidemocrática. Los hechos posteriores me han confirmado la justicia de esa interpretación. Por lo demás, tú pareces olvidar otra cosa. Hubo varias reuniones del comité político a las cuales asististe tú, Tomic y otros personeros y yo también, y con la aprobación unánime de la comisión política se señaló la necesidad de un gabinete en que estuvieran las FF.AA. pero se decía claramente- y yo no era miembro de la comisión- que no con unos dos o tres ministros superpuestos manteniendo toda la estructura administrativa inferior (subsecretarios, etc.), porque eso se consideraba un peligro y un error.

Más aún, hubo una declaración oficial de la comisión política al respecto. Yo llevé un borrador de declaración el cual fue aprobado en términos generales, estando tu presente y redactado en definitiva por el presidente del partido con la aprobación de toda la comisión, a la cual tu asististe.

Yo también hago memoria y podría citar otra infinidad de hechos, porque resulta que aquí parece que algunos no hubieran cometido pecado alguno y quieren convertir a otros, especialmente a mí, en chivos expiatorios de todos los pecados. Yo estoy dispuesto a cargar con los míos, pero no a que aparezcan como blancas ovejas quienes tienen bastantes salpicones... Al final de la página 2 me dices que cometo un error al decir que escogiste el camino del exilio, porque tu no saliste pensando en un alejamiento definitivo y que es la decisión de Pinochet la que te impidió y te impide volver a Chile.

La verdad es que en el carácter de proceso que le has dado a mi carta, cometí un error. Podría invocar para él que no me fijé atentamente en su redacción, puesto que comenzaba por decirte que considero una infamia que se te niegue volver a tu Patria, a la que tú siempre has servido con dignidad y con honor. Si siguiera tu hermenéutica diría que del contexto de tu actuación tu decidiste ese camino.

Pero si tú estimas que he cometido un error, me apresuro a pedirte excusas por él. En la página 3 hay una afirmación fundamental, que crees uno de los puntos claves de toda nuestra discrepancia. dices textualmente: "los que creyeron posible la colaboración, nunca recibieron una proposición seria y aceptable. Esto no es verdad, e incluso tengo escrito los hechos que demuestran lo contrario. Que la gran prensa guardara silencio o tergiversara, es cuento aparte."

Yo no puedo saber cuáles son los hechos a que tú te refieres mientras no los des a conocer. Desgraciadamente, en los años de la Unidad Popular tampoco tuve ocasión de conocerlos, lo que lamento profundamente, pues creo tenía derecho a estar informado de una materia tan trascendental. los hechos que yo tengo hasta ahora son otros: 1) nunca en la mesa directiva del partido o en el Consejo se dio cuenta de ninguna proposición concreta o seria. Varias veces lo dije y en tu presencia. Era la ocasión de convencerme que estaba en un error; 2) la proposición de Irureta fue rechazada; 3) una carta que no conocía y que he leído de Tomic al presidente Allende fechada el 3 de Junio de 1971, en la cual textualmente le proponía un acuerdo con la Democracia Cristiana, no tuvo respuesta, lo que se tradujo en el hecho en una negativa; 4) las diversas gestiones que se hicieron respecto a la reforma constitucional; 5) las entrevistas finales públicamente conocidas del presidente del partido, que nadie puede discutir, salvo que ya se quiera discutir que la luz del día ya no la produce el sol, que fueron rechazadas por el presidente; 6) la última conversación del presidente del partido en casa del Cardenal con el Presidente de la de parte del segundo, salvo que le encomendaría el asunto a Carlos Briones, cosa que no hizo. Por lo menos eso es lo que Aylwin ha informado y ratificado el Cardenal.

Me parece aún más extraño todo lo que tú me dices porque tú fuiste miembro de la mesa directiva durante todo el período de Fuentealba. Si hubo una proposición, ¿por qué no la tradujeron en hechos? Tampoco la llevaste a la presidencia de Aylwin. Por eso es que tengo verdadera curiosidad por conocer esas proposiciones, que desgraciadamente no llegaron a tiempo.

Tu me dices que la gran prensa calló y tergiversó. No hay duda. Pero yo creo que una directiva del partido que hubiera tenido una proposición seria y responsable no podía dejarse manejar por esa gran prensa. nunca lo fue en las cosas decisivas. Por lo demás, entre esa gran prensa. Nunca lo fue en las cosas decisivas. Por lo demás, entre esa gran prensa yo coloco también al Clarín, de propiedad del Presidente de la República, que avivara la cueca en una forma horrorosa y que injuriaba y encanallaba a destajo y Ultima Hora, de propiedad de algunos ministros de Estado. Yo fui una víctima constante de esa actitud. Y allí, salvo tratar de dividirnos en buenos y malos, nunca hubo nada serio.

Tú has hecho así una larga y detallada enumeración de lo que tú concibes como mis errores políticos.

Pero yo quisiera agregarte dos cosas que creo es conveniente se señalen para la Historia. Cuando fui a La Moneda con motivo de la muerte del edecán señor Araya, el Presidente Allende me recibió con extrema cortesía. Para dos días después estaba anunciada su reunión con Patricio Aylwin, que había sido suspendida por esa desgracia. Al despedirme de él le dije: "Presidente, usted va a tener una conversación con Aylwin. Yo he respaldado con todo entusiasmo el que esta conversación se verifique. Creo que es decisivo para el futuro de Chile que usted llegue a un acuerdo con el partido y con su presidente. no trate con personas individuales, trate sólo con él como directiva oficial. Tenga la seguridad de que yo deseo el éxito de esta reunión". El Presidente agradeció mis palabras, pero no agregó una sola frase fuera de sus expresiones de gratitud. Si el tenía algo que decirme, yo le abrí el camino. No se interesó. Para terminar con esta serie de recuerdos, quisiera señalar dos cosas.

Tú te encargas de señalar mis errores políticos, de subrayarlos, pero olvidas que durante los seis años de mi presidencia el Partido Socialista y el partido Comunista, pero especialmente el Partido Socialista, mantuvieron una actitud de ruptura con el gobierno legal, que no tiene parangón con la que tuvimos nosotros con el gobierno de la Unidad Popular. Desconocieron la legalidad de mi elección; se negaron incluso en el caso del terremoto a ir a La Moneda cuando los invité oficialmente; me negaron permiso para salir de Chile a Estados Unidos, unidos a la derecha; los senadores socialistas y el propio

Salvador Allende no sólo guardaron silencio para el Tacnazo sino que hicieron declaraciones estimulando el golpe. En cambio, la directiva del PDC y algunos prominentes democratacristianos tuvieron continuados contactos con el presidente, perdonaron tramitaciones y engaños. Yo no los critico. Cuando Aylwin consultó si iba a La Moneda voté afirmativamente, y cuando me consultó privadamente si concurría a la comida donde el Cardenal, a pesar del fracaso anterior, le di mi opinión diciéndole que era su deber asistir.

También debiera pesar en tu conciencia un hecho: a ti te consta que yo no quería ser candidato a senador por Santiago. Cuando la mesa insistió, estando tú presente como parte de ella, dije la razón que tenía para no aceptar, y que era mi posición frente al gobierno de la Unidad Popular; el juicio que yo tenía de este gobierno, la catástrofe que se preparaba para Chile, y que yo en ese contexto daría la campaña, porque no podía hacerlo de otra manera y que si ustedes no estaban de acuerdo con esa posición no tenía objeto en que insistieran en que fuera candidato. En eso fui extremadamente claro e insistente, y tú que has sido siempre muy honrado para tus cosas no puedes dejar de reconocerlo. Nada, pues, de mis posiciones posteriores pudieron extrañarte, porque fueron debida, explícita y reiteradamente advertidos respecto a cuál era mi posición. Y en esas condiciones me insistieron, designándome.

Cuando yo veo la oposición que le hace el comunismo al gobierno DC en Italia, cuando veo lo que ocurre en Portugal, en Grecia y en otras partes, confirmo cada una de mis posiciones.

Tú me dices que la Democracia Cristiana de Portugal no era claramente democrática y que ese militar era una persona extraña, que así te informaron los DC españoles. También lo sé. Leo diarios italianos que me llegan con regularidad. Leo Il Popolo, el órgano de la DC, y me di el trabajo de seguir todo el debate del Consiglio nacional de Febrero y las posteriores campañas: la ley para garantizar el orden público y la seguridad y el voto en contra del Partido Comunista, después de haber hecho campaña en contra de la Democracia Cristiana, porque ésta era débil para mantener el orden público; y después cuando quiere intentarlo, la atacan por vinculaciones fascistas. Leo también Le Monde y el New York Times y otras revistas de manera que a pesar de no estar en Europa creo tener una información adecuada y no simplificada de los fenómenos. Lo que es un hecho es que el PC con un 12% del electorado tiene más poder que los sectores democráticos con 60 o 70%. Esta es la misma línea que siguieron en Hungría, cuando con el 17% del electorado se quedaron con el país, la misma línea de Checoslovaquia y la misma que siguen en cualquier parte. Los detalles importan poco frente a una línea de conducta siempre igual y a una estrategia no variada y sólo a tácticas diversificadas. Los DC italianos -he leído sus declaraciones- han dicho una cosa muy razonable "Mientras la adhesión a la democracia del PC sea sólo táctica y mantenga su filosofía y su estrategia muy clara para llegar a una dictadura totalitaria, no hay base para un acuerdo". Yo quisiera ahora también, porque ni me has colocado en esa situación, decirte lo que yo pienso de algunas actuaciones tuyas.

Creo, en primer término, que tú cometiste un error político inmensamente grave, sin quererlo, porque nunca he dudado de tu lealtad y de tu rectitud. ¿Cuáles son esos errores? Yo creo que tus actuaciones amistosas y privadas, aunque fueran autorizadas por la directiva o no autorizadas porque tú eras parte de ella muy fundamental, los contactos que tuviste con el propio Presidente Allende, nunca fueron claros.

Fueron emocionales, amistosos y dieron pábulo para que él creyera que podía dividir o manejar a la Democracia Cristiana. Si se hubiera sido claro y más rotundo desde el comienzo y él hubiera visto un bloque en esa posición, tal vez se habrían evitado los daños posteriores y quizás llegado a un acuerdo. Y digo tal vez, porque creo que la temática en que estaba él empeñado y las fuerzas políticas que lo acompañaban lo habrían hecho imposible. ignorar ahora todas las declaraciones del Partido Socialista, el Partido Comunista y el MIR y sus actos es imposible. Creo también que nunca has hecho una valoración exacta de los actos del gobierno de la Unidad Popular que llevaron al país al despeñadero, a la violencia, a los cordones industriales, a las tomas, a los territorios ocupados por el comandante Pepe y otros, al control de las poblaciones, etc.

Esa valoración es posible la hayas hecho en las conversaciones privadas, porque te sé muy claro para ello, pero nunca en público. De tal manera que tú apareces, quieraslo o no, avalando o cohonestando ese gobierno que tú estimabas correcto y aún ejemplarmente democrático. Oscar Waiss, que dirigió el diario La Nación, órgano oficial del Gobierno en el Nº 600 de la revista "Política Internacional", publicada en Belgrado en abril de 1975, hace una serie de afirmaciones que por milésima, no por centésima vez, confirman mi diagnóstico y no el tuyo. si las hubiera citado en el prólogo del libro de Arriagada diría que era para justificar la dictadura y no para demostrar cuáles fueron las causas de la quiebra de la democracia en Chile, sin cuyo reconocimiento no habrá reconstrucción democrática.

Te citaré algunas de ellas. Al señalar las grandes realizaciones del gobierno de Allende termina el párrafo con esta frase: "La reanudación de relaciones diplomáticas y comerciales con los países socialistas, que permitió mejorar con independencia el intercambio mercantil". Grosera mentira, ya muchas veces repetida, pues esta reanudación se hizo en nuestro gobierno. Subrayo nuestro. Igual cosa respecto a la Reforma Agraria. Igual cosa respecto a la nacionalización, etc. Se diría que no hubo gobierno DC. eso es engañar deliberadamente.

Otro párrafo: "Y la brutalidad sin precedentes del golpe se explica por el temor de una guerra civil, muy proclamada por algunos sectores de la Unidad Popular y de la extrema izquierda y muy poco preparada realmente". El hecho político es que se llevaban proclamando la guerra civil. Otro párrafo: "Tememos que un estudio desapasionado y objetivo demuestre el bajísimo nivel de la producción agropecuaria en el período de la Unidad Popular, en todo caso, ella no disminuyó la crecida cuota de importaciones en este rubro, que se convirtió en uno de los factores determinantes del colapso". la verdad es más dura y la dije oportunamente: de 14 de millones de qq. de trigo en 1970, para citar sólo ese ejemplo, bajaron a menos de 8. Naturalmente, eso explica el colapso al cual se refiere el señor Waiss.

Otro párrafo: "El revolucionarismo de algunos alentó las tomas indiscriminadas y el Estado debió hacerse cargo de manufacturas insignificantes o de pequeñas fábricas que exigieron, además, un recargo burocrático". Sin comentarios.

Otro párrafo: "Entre las palancas que se dejaron en manos de la reacción estuvo la posesión de la mayoría de los medios de comunicación de masas". Olvidan lo que hicieron con la TV Nacional, que nosotros establecimos en Chile, y que convirtieron en un instrumento a su servicio; que además se tomaron el Canal 9. La oposición sólo tenía el Canal 13. Olvida además, que se compraron más de 80 radios y que disponían de un poder de prensa equivalente, al menos, al de sus adversarios. la próxima vez no habrá diarios que estén en desacuerdo con el gobierno. Por lo demás, eso queda explícito en la siguiente frase:

"Muy bien pudo permitirse a las masas adueñarse de esos medios y proceder ante los hechos consumados". "Una revolución o un proceso revolucionario que se inclina ante la legalidad burguesa resulta más papista que el Papa".

Otro párrafo, que subrayo en forma especial: "Porque en estos errores o sin ellos habríamos desembocado fatalmente en el mismo punto, con la diferencia de que, evitando los errores, la relación de fuerzas nos habría favorecido y hubiéramos sido nosotros los dueños de resolver el cuándo y el dónde. O sea, ahora el señor Waiss confirma lo que muchos dijeron.

Otro párrafo: "Coincido plenamente con el camarada Carlos Altamirano en que es mucho más grave lo que no se hizo que lo que se hizo. los propios militares golpistas no podían convencerse de que los alardes de una guerra civil no pasaban de ser más que eso: amenazas inconsistentes . De este párrafo y el contexto se deduce que para otra vez no se van a dejar llevar de alardes inconsistentes. En todo caso, es muy grave que los gobernantes porque eran los gobernantes alardeen de guerra civil.

Termina ese párrafo con esta frase: "El MIR, provisto de un armamento bastante sólido, evidenció su debilidad orgánica retirándose sin intentar atrincherarse en los cordones industriales como estaba previsto. La estridencia revolucionaria se derrumbó como un castillo de naipes". Este párrafo al director del Diario Oficial e íntimo amigo del Presidente, revela lo siguiente: 1) que el MIR tenía un armamento bastante sólido. A confesión de parte...; 2) establece que estaba previsto atrincherarse en los cordones industriales. Luego, había planes y cordones.

Termina este artículo diciendo lo siguiente: "El choque iba a producirse de todas maneras, fuere cuales fueren las concesiones del gobierno y parecía imposible que el Presidente de la República, militante del Partido Socialista, se desentendiera de la consigna básica de su partido que era la de avanzar sin transar. Había llegado el momento de echar el fetichismo legalista por la borda; el momento de llamar a retiro a los militares conspiradores; de destituir al Contralor General de la República; de intervenir la Corte Suprema de Justicia y el Poder Judicial; de incautarse El Mercurio y toda la jauría periodística contrarrevolucionaria...". "resultaba mejor para dar el golpe, pues el que pega primero pega dos veces".

Seguramente tu argumento va a ser: es la opinión de Oscar Waiss. sin embargo, esto confirma todo el libro de Arriagada. Es posible también que se diga que yo estoy justificando el golpe al citar este artículo escrito por un hombre prominente de la Unidad Popular, que está totalmente de acuerdo con lo que dice su secretario general, señor Carlos Altamirano.

Tampoco tú has evaluado, a mi juicio, todos los ataques de que fuí víctima, el partido y yo, que he sido tu amigo durante toda una vida, al que trataron de asesino, dijeron que me financiaba con el tráfico de drogas, incluso atacaron hasta mi familia. Todo eso fue tolerado. reconozco que dos veces tú protestaste por ello, pero es muy distinto, Bernardo, protestar y dejar constancia de la protesta, pero seguir en una misma línea de contacto con los infamadores.

Tampoco veo nunca una valoración de tu parte de lo que fue nuestro gobierno, de todo lo que hicimos en el terreno económico, político y social. tampoco recuerdas las locuras ideologistas que se apoderaron del partido, que siendo yo Presidente tuve que soportar, y que el peor ataque que se había hecho de nuestro gobierno partiera desde dentro del partido. Recordarás que te pedí afrontaras esa situación y fueras candidato, cuando la UP rechazó la proposición unitaria. Me dijiste que no tenías ánimo para ello.

Tú vives haciendo el proceso del partido. Tú me dirás que no, pero es así. Tengo a mi vista el N °4 de la revista "Chile-América". Todo esta allí calculado, medido y pesado para distorsionar los hechos y sobre todo -no creas que sufro de delirio de persecución- pero conozco las técnicasmodernas para destruir a las personas. Cada vez que se nombra a don Sergio Ossa o a Juan de Dios Carmona se les agrega y subraya el título de "ex ministro de Frei", cuando no se le agrega la frase "íntimo amigo de Frei".

No hay duda de que son mis amigos, lo que no quiere decir que esté de acuerdo con ellos. Desde luego, todo el partido en chile sabe que cuando hicieron su declaración yo estaba fuera del país y que inmediatamente después de llegar les manifesté mi rotundo desacuerdo con tal documento, que consideré un grave error político.

Pero yo me preguntaría, ¿por qué cuando se dice don Bernardo Leighton no se pone también "ex ministro y ex Vicepresidente del gobierno de Frei?" ¿Sólo fueron ministros Ossa y Carmona? ¿Por qué no se dice de Radomiro Tomic o de Gabriel Valdés ex ministros de Frei? Tú dirás que fuiste ministro por méritos propios y que nada recibiste por el hecho de ser ministro mío. No lo dudo. Pero es un hecho que formaste parte de ese gobierno y hay otros que no eran nada políticamente y que si hoy tienen una situación es por haber sido ministros de ese gobierno. Pero resulta que dentro de la técnica de la revista que tú oficialmente patrocinas, sólo son ex ministros los que les convienen a sus redactores. lo demás se ignora y deliberadamente se calla. En una palabra, se trata de presentar mañosamente una imagen que me perjudique. No es casual lo que ocurre en los diarios italianos. No es casual que recientemente en Le monde hizo una relación de lo que sucede en Chile afirmando que las bases DC están cada vez más en contra de la posición del gobierno, pero deja caer la siguiente frase: "a pesar de los reiterados rumores de contactos del ex Presidente Frei con el general Pinochet". No pueden afirmar que esos contactos existen, pero dejan caer la frase con la suficiente insidia y maldad para hacerme aparecer a mí en posición distinta del partido. resulta que cuando el partido se pone duro, yo estoy en desacuerdo en ese mismo momento. Por ningún motivo conviene que yo aparezca unido al partido en una buena posición.

Todo esto es aceptado, es avalado y es aprobado por ti y así como tú dices que con mis actitudes yo había posibilitado el golpe, yo te digo que cada frase tuya contribuye a esto mismo. "Quiero mucho a Frei como amigo, pero no votaré jamás por él para Presidente por los tremendos errores políticos que ha cometido. Votaré por él para senador". te estoy muy agradecido por considerarme todavía apto para ocupar una senaturía. Pero no te inquietes. Aunque se que tú no tienes ambiciones, diles a algunos de tus amigos que no se preocupen. A mí me queda poca cuerda y no creo que una candidatura mía sea una solución para el país, ni muy remotamente. Son declaraciones excesivamente inútiles, y dado lo que está viviendo el país, el colocarme como posible candidato es, con buen humor, querer tomarme el pelo o colocarme como un ambicioso, el cual no contaría con tu voto. Toda esa otra historia no se cuenta. En cambio se quiere presentar al partido en la peor posición.

¿Que dirías tú, por ejemplo, si la gente conociera la carta enviada por Radomiro Tomic al general Gustavo Leigh el 23 de diciembre de 1973? ¿Por qué ella no forma parte también del historial del partido? Vamos a leer algunos párrafos; en su primera parte dice: "Estaba convencido de que la Unidad Popular había malogrado miserablemente la oportunidad que tuvo de abrir una nueva época en la historia de Chile; que estaba literalmente agotada como fórmula de gobierno; y que la desintegración notoria y galopante del régimen llevaría a la renuncia de Allende sin que fuese indispensable el pronunciamiento militar y los inmensos riesgos potenciales del enfrentamiento armado".

O sea, éste era un gobierno que malgastó miserablemente la oportunidad, que estaba literalmente agotado y el régimen desintegrado. Según esa opinión, había que esperar sólo que cayera.

Pero como es lógico, parece que había otros que pensaban que no iba a caer, sino que en vista de su desintegración habría un autogolpe. Eso piensa el señor Waiss, al menos. En otro párrafo de esa carta subtitulado "La realidad política, social y económica del país" se escribe textualmente: ..."La define Ud. -y es imposible no compartir este planteamiento- (se refiere al texto del discurso del general que reproduce) como expresión malsana y ya intolerable del deterioro moral, institucional, gestado gradualmente a lo largo de muchos años y gobiernos y del cual la UP no fue el origen sino la expresión final. Todo ello como consecuencia de los vicios que su discurso señala: el efecto corrosivo del apetito del poder a cualquier precio, de grupos o individuos ; del partidismo sectario y voraz; del excesivo ideologismo; del desprecio por las virtudes sólidas, como la confianza en el propio esfuerzo, el trabajo y la disciplina; de la imitación alienadora de modelos extranjeros."

Y entonces el autor de la carta dice:

"Todo eso es cierto".

En consecuencia, según esta carta, la realidad de Chile es que era la expresión malsana y ya intolerable del deterioro moral institucional. Aquí hay un juicio rotundo, más definitivo que todo el libro de Arriagada y que mi prólogo y una concordancia, pues se le dice que "es imposible no compartir sus planteamientos" y que "todo eso es cierto".

No quisiera alargarme, pero al final se hacen afirmaciones como éstas. Se le dice al señor Leigh que la Democracia Cristiana, "comprometida desde su fundación a la sustitución del capitalismo; adherente sin ilusiones a la legalidad del viejo orden; participante a desgano del juego partidista tradicional...sigue estando dispuesta para un programa revolucionario auténtico".

Se dice después que la DC en un esquema revolucionario así, "podría integrarse, y la respuesta dependerá directamente de la autenticidad del esquema al cual se le pide integrarse. La idea de la sociedad democrática y socialista deberá lograrse en un esquema fundamentalmente distinto del que emana de la llamada democracia representativa...", etc, etc., etc.

Si yo hubiera escrito eso, seguramente tú lo habrías publicado en tu boletín, en tú revista, con los subrayados, presentándome como un individuo que ofreció el partido a la Junta e incluso planteaba su disolución para un nuevo orden en que desaparecería la democracia representativa. Pero como no fui yo el que escribió esa carta, ella no tiene importancia, porque no contribuye a infamarme a mí.

Si yo hiciera uso de esta carta citando estos párrafos cometería un grave daño moral y una injusticia, porque naturalmente esos párrafos están en el contexto de una carta muy extensa, cuyos juicios yo no comparto, pero que contiene los puntos de vista coherentes de una línea de pensamiento que ha seguido el autor. Por eso creo que sería desleal juzgarme a mí hasta por el texto de una conversación telefónica con un hijo mío a propósito de hechos conocidos, o por una reunión en casa de Lagarrigue que no ha existido, etc., etc.

Por eso, así como no he negado ningún hecho que me concierne, encuentro extremadamente grave el siguiente párrafo publicado en una revista de tu responsabilidad que comienza así: "Informaciones periodísticas revelan que en Santiago en casa de Javier Lagarrigue, "íntimo amigo de Frei", se produce un encuentro entre el ex Presidente y su antiguo amigo el General de División Oscar Bonilla, etc., etc... En ese encuentro Frei aseguró que el Partido apoyaría el envío inmediato de una carta informativa a los partidos de Unión Mundial de la Democracia Cristiana. Igualmente se acordó la urgente salida de una delegación del PDC al extranjero...".

Al respecto, quiero ser muy preciso. No he asistido a esa reunión. No sabía de ella hasta leerla en tu revista. Fui hoy donde Javier Lagarrigue. Te acompaño una carta de él. Jamás he ofrecido el apoyo del Partido a la Junta. Esa es una grosera mentira y considero un insulto y una canallada el afirmar que mi carta a Rumor fue acordada con un personero del Gobierno Militar. La carta fue escrita por mí sin previa consulta con nadie, porque consideré un deber moral hacerlo para levantar los cargos inicuos que se hacían en contra mía personalmente. La única persona que conoció esa carta en Chile, una vez redactada fue Patricio Aylwin, y fue muy similar a un documento por él mismo elaborado. La carta no se conoció en Chile y la repartí privadamente a dirigentes DC de Europa. Sólo fue publicada aquí a raíz de la protesta de Fuentealba, como una manera de atacarme y eso hace más de un año después.

He recibido muchos ataques insidiosos que han querido deshonrarme, pero ninguno me ha herido tanto como esta afirmación que aparece en una revista, repito, patrocinada por ti. Enseguida se refieren a una conversación que tuve con mi hijo Jorge. Tengo que recordar también este hecho. El día 15 de septiembre varias radios del exterior dieron la noticia de que yo había sido muerto. muchas personas que las oyeron en Chile corrieron a mi casa y a la casa de mis hijos. En ese instante pensé que estando mi hijo Jorge en Roma, se desesperaría al saber lanoticia. Por este motivo conseguí se me autorizara una llamada telefónica, para lo cual llamé a mi ex edecán, general Bonilla. creo que éste no es un delito, como se trata de presentar en tu revista. Le dije que estuviera tranquilo, que nada me había ocurrido y que en general en el país reinaba la tranquilidad y que incluso en las poblaciones habían aparecido banderas chilenas. Jorge le contó esa conversación a un periodista italiano que se pasaba por amigo mío, el cual naturalmente adaptó la información a su entero amaño. No tengo otra explicación, salvo que se hubiera grabado la conversación en el exterior. Ninguno de esos procedimientos es honroso, pero se utiliza en mi contra. A la entrevista del ABC ya me referí.

Pero una cosa queda en pie: yo no sé si tú te dedicas a escribir la revista, pero tu nombre es el que le da cobertura, y puedo decirte que además de interpretar mañosamente algunas de mis actuaciones, contiene como ya te dije, infames mentiras. Perdona que hable con la franqueza a que tú me incitas. Pero leer semejantes cosas me han producido no sólo desazón sino que una profunda amargura. Que lo hagan los adversarios, lo comprendo y no me duele. Pero que lo hagan los amigos, me hiere muy adentro.

Habría otras cosas que agregar. Yo comprendo que en un partido se haga una autocrítica, que nada se oculta, que todo se analice, que cada uno cargue con las responsabilidades que corresponde y que el partido lo juzgue y lo castigue si es necesario. eso no sólo me parece conveniente sino indispensable. Pero ningun partido que yo conozca admite que esa autocrítica la haga un prominente miembro del partido en una revista, acompañado de personas que no son miembros del partido, que lo han atacado y lo han criticado o abandonado. Eso no lo acepta ninguna organización política, democrática o no. Todo su contexto aparece dirigido a mostrar que hay dos partidos, el de los buenos, de los rectos que no se equivocaron y el de los malos equivocados, para difundir esta idea entre los DC del mundo y naturalmente entre los que no lo son y presentar debidamente adosada la información.

Esa no es una autocrítica. Eso es tratar de destruir un partido. Y eso es absolutamente incomprensible.

La presentación de los hechos es parcial. Es cierto que si yo cojo de un párrafo una que otra declaración, y más aún si invento algo como es el caso que he señalado, puedo distorsionar la verdad por completo.

Nada se dice, en cambio, del enorme esfuerzo, que nunca será bien apreciado, de la gente que se hizo cargo del partido en esta etapa. De su lucha amarga y silenciosa por sostenerlo; por recibir cada día las tribulaciones de tanto militante que ha perdido su puesto, que pasa hambre, que sufre vejaciones o que es detenido; de las mismas gestiones, a veces dolorosas y hasta humillantes para defenderlos; de esa resistencia sorda, permanente, para defender a las personas, a los derechos humanos; la actuación de tantos abogados y militantes nuestros en ayuda de las víctimas, como es el caso muy honroso de Jaime Castillo, como el alegato ante el Tribunal Militar de Antonio Recabarren en San Fernando; como son los escritos de Orrego; como es la acción de nuestras juventudes.

En la parte final de tu carta citas un párrafo mío del prólogo al libro de Genaro Arriagada: "Chile está viviendo una tragedia, nuevos odios no pueden sustituir a los antiguos y nuevos apetitos y sectarismos no pueden reemplazar a los viejos". Y sigues: "por fin un punto de total acuerdo. Esa es la meta que yo busco, ahora que por caminos diferentes, mas no contrapuestos, a los que tú has escogido".

En este caso también olvidas que al final de mi carta a Rumor señaló cuáles son los objetivos de la Democracia Cristiana. No digo en ella que los objetivos son debilitar la acción del partido, ni justifico ni apoyo a la Junta. Digo categóricamente que los objetivos del partido son luchar por la vuelta a la democracia, por la defensa de los derechos humanos, etc., pero eso no se aprecia cuando hay un prejuicio y una posición a priori para juzgarme. Hay ahí el deseo de un daño moral que rechazo. Sostengo allí lo mismo que sostuve en la parte del prólogo que tu reproduces, con la que te manifiestas de acuerdo.

Escribir esta carta ha sido duro para mí. Desde Nueva York te escribí sólo expresándote mi solidaridad como amigo, mi recuerdo y mi afecto. No había allí ninguna alusión a posiciones políticas. Tú me contesta una carta igualmente afectuosa, pero en la cual hacías una serie de observaciones de carácter político, por lo que yo estimé necesario representarte algunos de mis puntos de vista. Tu respuesta fue muy categórica. Rechazabas algunas de mis afirmaciones, calificabas otras, y hacías una lista de cargos respecto de mis actuaciones. No referirme a ellas habría sido aceptarlas.

Al iniciar tu carta me invitas a la franqueza y me dices que es inútil proceder de otra manera. He querido ser bien franco, como tú lo has deseado. Habrá tiempo para debatir nuestros desacuerdos y hacer un juicio sobre nuestro pasado.

Lo único que me importa ahora es trabajar con los pocos medios que tengo para que se restablezca alguna vez la normalidad democrática en nuestro país. Estoy profundamente angustiado, porque creo que en la actual situación cada día se ahondan más los odios, los resentimientos, los atropellos, la situación económica es desesperada, la gente está sufriendo mucho y todo eso no conduce a una salida racional y pacífica.

Doblo esta página. Habrá alguna vez posibilidad de volver a abrirla. Seguir esta discusión, en este momento, es inútil, cuando lo que el país quiere es una salida. Tú me dirás que si pienso así, por qué te escribo tan largo. Piensa que es, en definitiva una señal de amistad, porque no se borra de una plumada tan gran parte de la vida.

Tu amigo,

Eduardo Frei Montalva

P.S. Te incluyo entrevista reciente a una publicación colombiana.

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